Cómo explicar la red Bitcoin sin ordenadores

Muchos os habéis planteado comprar Bitcoin, o conocéis a alguien que ha comprado, o simplemente os llama la atención. Sin embargo, debido al desconocimiento o a que todo parece demasiado complejo y abstracto, hay muchísima gente que no se atreve a entrar en el mundo del Bitcoin. Con la entrada de hoy, pretendemos simplificar los conceptos de tal manera que cualquiera pudiese comprender cómo funciona el blockchain, el coinbase, los mineros, POW (Prueba de Trabajo) y las transacciones. Como es un artículo para explicar con sencillez la red, no se ahonda en los conceptos que se mencionan.



Aprovechando que dentro de unos días comienza el Tour de Francia, y para explicar la cadena de bloques y sus componentes, utilizaremos la analogía de una carrera por etapas de ciclismo, como el Tour. Cada ciclista representaría a un minero. Muchos pueden participar en el Tour, pero sólo los más preparados y con mejor maquinaria podrían optar a ganar la etapa. También existen equipos de ciclismo (que representarían los mining pools, conjuntos de mineros que se unen), que nacen para ofrecer un mayor rendimiento y aunar fuerzas para conseguir ganar la etapa.

Cada etapa representa a un bloque de la cadena de bloques (blockchain). Estas etapas tienen una duración determinada (aproximadamente 10 minutos) y las gana el ciclista que más rápido llega a la línea de meta (en el caso del blockchain, este ciclista sería el minero que consigue resolver una  PoW - Prueba de Trabajo- y publicarlo en esa cadena de bloques). Para que la etapa se finalice, el resto de ciclistas han de pasar por línea de meta (una vez publicado el resultado, todos los mineros comprueban que el resultado de la PoW o Prueba de Trabajo sea correcto y que el bloque es válido). El ciclista que consigue ganar la etapa, recibe una medalla y un ramo de flores (en nuestro ejemplo sería el valor del coinbase -recompensa que reciben los mineros por resolver la PoW- y comisiones de cada transacción que incluye el bloque).

Llegados a este punto, vamos a establecer las similitudes y diferencias entre un Tour de Francia y la blockchain. Ambos tienen un final, la llegada a París (la publicación del bloque 6.930.000), pero la diferencia es que si la recompensa que obtiene el cliclista es menor en cada etapa que lo recibido por el campeón final, la recompensa que obtiene por la PoW el minero es menor cada 210.000 bloques (se produce un "halving" que reduce a la mitad el volumen del coinbase). Ambos tienen etapas, pero mientras que en el Tour de Francia se sabe cuál será la dificultad de cada etapa, en la cadena de bloques la dificultad se va ajustando a la capacidad de los mineros. En la carrera se sabe perfectamente cuántos kilómetros tiene la etapa, pero en el blockchain la cantidad de transacciones que contiene cada bloque varía (porque la duración es en tiempo, como hemos dicho anteriormente, aproximadamente 10 minutos).

Durante esta explicación han surgido varios términos que también hay que clarificar. Uno de ellos es el propio bitcoin. Asimilaremos el bitcoin al coche eléctrico. Para que esta comparación tenga sentido, estableceremos un supuesto ficticio en el que sólo se pueden fabricar 21.000.000 coches eléctricos en el mundo. En su origen, el coche eléctrico es una gran idea (igual que el bitcoin) frente a un modelo clásico con fecha de caducidad, como son los vehículos propulsados con derivados del petróleo (en el caso del bitcoin, los derivados del petróleo serían los bancos). En este caso, los mineros serían los fabricantes de coches eléctricos.

Cuando nació el coche eléctrico, este proporcionaba una ganancia muy inferior a la actual (igual que el bitcoin en su inicio tenía un valor mucho menor al actual). Al no haber muchos fabricantes de coches eléctricos y no tener gran cuota de mercado, los primeros productores emplean fábricas pequeñas y más simples (a esto asemejamos los primeros mineros, que usaban PCs de sobremesa normales para minar bitcoin).

Con el progresivo aumento de cuota de mercado, cada vez más empresarios decidieron fabricarlo (lo mismo pasó con el número de mineros y el valor del btc), y cuantas más empresas peleaban por conseguir el mejor coche, se hizo necesario crear equipos cada vez más y más complejos y perfeccionados y emplear más trabajadores o crear sociedades de fabricantes (esto vendría a ser la evolución de los chips de minado y el nacimiento de los mining pools y los centros de minado).

Volvamos a nuestra condición: sólo pueden producirse un total de 21.000.000 de coches eléctricos (de bitcoins), ya que el ideólogo del coche eléctrico (Satoshi Nakamoto en el White Paper) estima que esta cifra es la ideal para que el coche eléctrico siga siendo rentable y genere cada vez más beneficios a sus productores y poseedores. Si se pudiesen crear coches de manera ilimitada, se inundaría el mercado con coches muy por debajo de su coste de producción, los coches no pasarían los controles de calidad necesarios y en definitiva, el mercado del coche eléctrico vería su fin antes de haber afianzado su principio, ¿no?

Para evitar esto, se establece un límite de producción inicial de 50 coches cada turno de producción (50 bitcoins cada bloque de 10 minutos), pero también se establece que cada 210.000 turnos se va a reducir este límite a la mitad (lo que conocemos como halving). Actualmente, este límite es de 25, pero llegará un momento en el que no podrán fabricarse más coches porque se habrá alcanzado el límite (llegada del bloque 6.930.000).

Si os habéis alejado de la metáfora, os preguntaréis, ¿qué va a pasar con el blockchain cuando se produzca el último satoshi (mínima unidad divisible del bitcoin)? Pues sencillo. Para mantener los coches a punto y en marcha, hace falta fabricar piezas de recambio (para que se pueda utilizar bitcoin, alguien tiene que procesar las transacciones) y es aquí donde entran los productores o mineros, que siguen ganando dinero con las piezas de repuesto (en el caso de los mineros, con las comisiones de las transacciones).